Entrevistas a responsables municipales de vivienda en el marco del Estudio de masovería urbana

Entrevista a Rosa Blasco responsable de la oficina de vivienda municipal del Ayuntamiento de Vilafranca del Penedés

1.      ¿Cómo ha sido su experiencia en el impulso de la figura de proyectos asociados a la masovería en el municipio en Vilafranca del Penedés?.

Desde la concejalía de urbanismo se decidió promover la masovería urbana en el municipio. Para ello, se promulgó un reglamento municipal que lo regulaba y que es pionero en Cataluña.

Al mismo tiempo, los técnicos del Ayuntamiento trataron de dinamizar el intercambio de experiencias y aprendizajes con otras entidades locales que estuvieran especialmente interesadas en impulsar este tipo de contratos.

Para ello, se desarrollaron talleres de trabajo con la propia Diputación de Barcelona y técnicos municipales de otros Ayuntamientos como el de San Cugat y el de Olot, que eran los que estaban procediendo a estudiar la implantación de la masovería urbana en su ámbito municipal.

2.      ¿Cuál han sido los resultados del proceso de implementación de la masovería urbana en el municipio?.

Aunque, de hecho, no se ha procedido a firmar ningún contrato de masovería hasta el momento, se realizaron diversos estudios e iniciativas para llevar a cabo algunos proyectos que, finalmente, no han podido todavía fructificar.

En cualquier caso, el Ayuntamiento de Vilafranca del Penedés venía ya desde hace más de 20 años impulsado programas mixtos en los que se integraban las intervenciones de rehabilitación y puesta en valor del parque de viviendas del municipio, junto con la lucha contra la exclusión residencial.

En esta línea de actuación es de destacar el Programa de rehabilitació d’habitatges amb finalitat social (http://habitatge.vilafranca.cat/html/olh/prhfs.html). Como tal, no es propiamente un programa de masovería urbana, ya que la entidad que realiza las labores de rehabilitación es el propio Ayuntamiento para lo que moviliza a personas beneficiarias de los planes locales de empleo, así como otros programas de fomento del empleo local.

En el marco de este programa, una vez rehabilitada la vivienda (mediante, por tanto, financiación pública), esta es puesta a disposición de personas demandantes de vivienda protegida en alquiler o es facilitada a los servicios sociales municipales.

3.      Desde la experiencia en Vilafranca del Penedés, ¿cuáles son los principales factores críticos asociados a la puesta en marcha de proyectos de masovería urbana?.

La dificultad de que los propietarios opten por este tipo de contratos se asocia a dos factores básicos:

  • la necesidad de garantías e incentivos a la puesta en disposición de estas viviendas para participar en el programa,
  • la desconfianza sobre la calidad de las obras a desarrollar por los masovers que, generalmente, no son profesionales ni gremios de construcción.

En este sentido, se identifican como elementos que pueden ayudar a promover este tipo de contratos:

  • La integración en el marco de los programas que fomentan estos contratos, bonificaciones o incentivos económicos para los propietarios.
  • La formación de las personas (masovers) que van a llevar a cabo las obras.
  • La posibilidad de compatibilizar las obras con la residencia en las mismas. En mi opinión, resultamás pertinente impulsar estas iniciativas en entornos rurales y/o en viviendas que tengan una notable dimensión en las que el proceso de rehabilitación puede ser compatible con habitar las viviendas durante las obras.

Entrevista a Rosa Bonet de Promusa, oficina local d’habitage del Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallés.

1.    ¿Cómo fue el proceso de puesta en marcha e impulso a los contratos de masovería en el municipio?

El Ayuntamiento de San Cugat fue uno de los municipios pioneros en Cataluña en tratar de impulsar este tipo de contrato por iniciativa del Concejal de Vivienda y Juventud.

A partir de 2013, desde el Ayuntamiento se trató de dar un impulso significativo a la masovería en el municipio. Para ello, se llevaron a cabo diversas campañas entre la ciudadanía para difundir el conocimiento de la masovería y promover su desarrollo a escala municipal.

El resultado de estas campañas ha sido un fracaso, ya que se han recibido muchas solicitudes de potenciales masovers en los últimos dos años que han venido siendo registradas en la Oficina Municipal de Vivienda como demandantes de vivienda para este tipo de contratos y ninguna aportación de vivienda por parte de propietarios.

2.    ¿Cuál ha sido la demanda de este tipo de contratos?

La puesta en marcha del proyecto ha permitido detectar una demanda asociada a la aplicación de este contrato. Fundamentalmente ha sido gente joven la que ha acudido a la Oficina Local de la Vivienda informándose de este tipo de contratos y, en su caso, solicitando su inscripción como demandantes.

En algunos casos, incluso, las personas demandantes habían realizado los trabajos previos de identificación de viviendas vacías, planteando a la Oficina Local de Vivienda la posibilidad de que el Ayuntamiento se intentara poner en contacto con los propietarios.

3.    ¿Cuáles son los puntos críticos que condiciones el nivel de implantación de la masovería?

Aunque desde la Oficina Local de la Vivienda y el Ayuntamiento se ha dado publicidad a la masovería urbana, todavía no ha llegado a fructificar.

En este orden de cosas, se identifica como punto crítico fundamental la normativa existente relativa a la vivienda: para entrar a vivir en una vivienda es imprescindible, entre otras cosas, la cédula de habitabilidad. Este tipo de viviendas, lo más seguro, es que no tengan ni puedan conseguir dicha cédula. Por lo tanto, ya no se puede vivir y hacer las obras al mismo tiempo.

¿Dónde viven los masovers/inquilinos mientras hacen las obras? Si el principal incentivo, para los masovers/inquilinos, es no pagar ningún alquiler mientras se habita la vivienda porque se realizan unas obras, aquí nos encontramos con una incongruencia.

Por otro lado, la posible inestabilidad estructural de estas viviendas y la segura y correcta situación de las instalaciones no está en condiciones para que sea manipulada y solucionada por personas NO profesionales del ámbito de la construcción.

¿Qué pasaría si se produce un cortocircuito porqué la instalación eléctrica no es correcta? ¿Qué pasaría si reparando/arreglando el tejado, éste se hunde? Y así muchas incógnitas más.

El riesgo de asumir estas responsabilidades es enorme y, por lo tanto, la Oficina Local de la Vivienda no se puede encargar y no se puede hacer responsable de estos riesgos.

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